FILOSOFÍA

Los resultados de hacer coaching y terapia siempre son positivos porque solo el hecho de que una persona se permita ser sincera delante de otra en un entorno seguro en el que no la van a Juzgar, de por sí, ya es mucho, siempre genera como mínimo alivio.

En este mundo, al igual que en cualquier ámbito, existen profesionales buenos y malos

La vida es un proceso continuo, siempre aprendizaje, y eso incluye a todas las personas, en especial las que nos dedicamos al ámbito de la relación de ayuda, sea del sector que sea.

He visto gente que con muy poco trabajo personal se pone a dirigir trabajos que pretenden ayudar a otras personas y entonces, en lugar de proponer, observar o invitar le dicen a la persona qué hacer, muchas veces en un intento desesperado de resolver sus propios asuntos (Contratransferencia). Ese tipo de dinámicas generan relaciones que no son terapéuticas porque generan dependencia, se alargan eternamente en el tiempo y construyen más dolor alrededor del trauma: se arraigan en hipótesis, fantasías y se posicionan en la arrogancia, dicen algo así como “Yo soy mejor que tú”, no aportan herramientas para reparar.

También he tenido la suerte de conocer profesionales, muchos de ellos reconocidos, que tras una larga trayectoria, el reconocimiento por parte del público e incluso libros publicados, se han creído en posesión de la verdad hasta tal punto que se atreven a decir cosas que francamente me parecen muy peligrosas por ser dogmáticas, sectarias, excluyentes y alejadas de lo que realmente ayuda a la profundidad de la complejidad humana, que siempre es como mínimo inclusivo y diverso. 

Una persona adulta no necesita que le digan qué tiene que hacer

Me parece una falta de respeto terrible hacia su propia integridad, permitirlo es colocarte en una posición infantil o de víctima que necesita ser rescatada. Hay que recordar que nadie está en posesión de la verdad absoluta como tal, una persona puede saber lo que es bueno para sí misma y al compartir su experiencia inspirarte, y también a veces hay cosas que pasan que no tienen explicación.

Lo que hace falta es que el profesional haga las preguntas adecuadas, que inspire a la persona a tomar sus propias decisiones, que proponga acciones reales, que te motive su entrega y que sus propuestas logren devolver el humor a tu vida, tu alegría de vivir, eso es un buen profesional en mi opinión. Que gracias a su conocimiento y experiencia te ayude a reparar las alas para que puedas volar por ti mismo cuanto antes, que te acompañe y sostenga sin implicarse ni posicionarse moralmente, que el proceso te lleve a sentir alivio, ganas de vivir, a experimentar tu verdadera libertad como ser humano.

Desde mi punto de vista lo que es realmente sanador es que te permitas ser tú mismo con todas las consecuencias que eso implica.

Las herramientas que te ofrece un buen profesional sirven para empoderarte

Asumir las riendas de tu vida es un placer cuando lo haces a tu manera, como consideras que es bueno para ti, al fin y al cabo se trata de tu vida.

Decirle a una persona esto pasa por esto o aquello y tendrías que hacer esto o lo otro, solo busca seguidores. Que arrogante las personas que saben mucho se abanderan gurús, que peligroso dejar en sus manos tu vida. Tu vida es tu vida y nadie mejor que tú sabe lo que te conviene. Recuerda, ellos, al igual que tú, solo son humanos.

Y bueno, mientras tengan su público, está claro que lo seguirán haciendo. En mi opinión, tanto la Psicoterapia como el Coaching siempre ha de ser visto como un acompañamiento y se tiene que basar en el respeto entre iguales, en la amabilidad, el orden, la sencillez, la claridad, la confianza, la seguridad, el cuidado y la alegría.

Recuperar la alegría es básico

Se conecta con las ganas de vivir, con la motivación, con el disfrute y la asertividad (comunicación no violenta). La única diferencia entre yo como profesional del ámbito de la relación de ayuda y el consultante es que yo llevo muchos años trabajándome a mi misma, formándome, observando lo que funciona gracias a mis clientes, entrenando al haber escuchado cientos de casos, motivo por el que observo rápidamente detalles que pueden ayudar a la persona a estar mejor, a ser más felices. Y por supuesto que a nivel personal tengo mis movidas, ni soy perfecta ni lo tengo todo resuelto. Cuando hago terapia las dejo fuera de la consulta, trabajando siempre al servicio del proceso de la persona a la que acompaño.

Lo que me impulsa a seguir en este camino es la pasión que siento por el espíritu de superación

Siento una admiración enorme por lo que es capaz de conseguir la voluntad humana, un gran amor hacia la vida, al cambio, a la reivindicación de los derechos humanos, de los seres vivos y el planeta. La posibilidad de crear un mundo donde quepan todos los mundos, en paz, con libertad, disfrutando de la naturaleza. Por eso me hace sentir tan realizada esta profesión, le da un sentido muy profundo a mi propia vida, al dolor inmenso que soy capaz de abrazar.